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       Con este libro nace un nuevo proyecto editorial que se impone como compromiso la investigación de nuestros orígenes y tradiciones. La Colección Monográfica quiere ser, ante todo, lugar de encuentro, vehículo de comunicación y de divulgación de aquellos aspectos de nuestra cultura, en los que es necesario ahondar, para un mejor y más riguroso conocimiento de nuestras raíces y de nuestro presente. Nace con voluntad de continuación y con el


JAVIER DE BURGOS

propósito de aportar, desde todos los ángulos del pensamiento y desde las más variadas disciplinas, una reflexión sobre las constantes históricas, económicas, humanísticas, sociológicas, etc., que han marcado la trayectoria de nuestro pueblo y de nuestras gentes. Así queremos contribuir a esa necesaria definición de nuestro papel en la historia y también apostar por un futuro de mayor plenitud. Siempre el futuro se construye desde el presente y, por fuerza, el presente es resultado del esfuerzo común de cuantos nos precedieron. Por eso nos interesa saber con más detalle qué ha sido del pasado y quiénes fueron los artífices de esta hora común en la que nos debatimos. Nunca la inercia o el vacío proyectaron caminos seguros hacia el provenir. Sólo a través del conocimiento profundo de lo que hemos sido y de lo que somos lograremos entrever el mejor destino que nos aguarda a todos. Este es el reto y con la ilusión más sincera lo afrontamos.

GASPAR ESTEVA RAVASSA  
       No queremos perder la oportunidad de actualizar la necesaria meditación que fue norte en la vida y en los hechos de otras generaciones; de aquellas generaciones que hicieron posible con su esfuerzo y con sus sueños esta hora de todos. Decía Anatole France: "no perdamos nada del pasado. Sólo con el pasado se forma el porvenir". Así nos lo recordaba un cronista motrileño, haciendo suyo el lema al frente de una novela. Nos sumamos a esta filosofía y la asumimos por entero. El porvenir no debe ser un puerto abstracto. El porvenir nos incumbe y nos preocupa porque, al cabo, en él se medirá el grado de compromiso con las generaciones que han de heredar nuestro legado. De nosotros depende el que ese legado abra las puertas a la libertad, a la solidaridad y al bienestar de quienes habrán de sucedernos.
       Por eso comenzamos con este primer título que quiere ser un homenaje a la


FRANCISCO PÉREZ GARCÍA

trayectoria de siete nombres señeros de la cultura motrileña. No son todos los nombres, es obvio, pero sí son vidas ejemplares que marcaron, con su hacer, este momento de tránsito. Se trata de referentes en los que podremos aprender la impagable lección que nos conviene para hacer el camino. Por todo ello nos ha parecido oportuno reunir en un volumen a esos intelectuales que, desde campos diversos del saber (el ensayo, el periodismo, la política o la literatura, entre otros), fueron consecuentes con la encrucijada que les tocó vivir y anticiparon, cada cual a su manera, esta realidad que nos incumbe.
       Plumas diferentes, con estilos y metas distintos, trazan aquí el perfil de otros motrileños que supieron ser consecuentes

JOSÉ LÓPEZ RUBIO  
con su momento histórico. En ellos nos fijamos, para aprender de ellos, para tenerlos en cuenta, con el orgullo necesario, nunca altisonante, de sentirnos destinatarios de su magisterio. Por esta razón atendemos a sus vidas y a sus obras y lo hacemos con el respeto y la mirada crítica que nos preserva del panegírico banal y de la cantilena laudatoria.
       Burgos fue un hombre de estado que nació hacia finales del siglo XVIII y que nos acerca al sueño de los ilustrados más proclives al romanticismo. Y fue humanista y periodista y hombre de teatro. Su aportación resultó decisiva para nuestro país. Sepámoslo… Esteva Ravassa fue un político y un poeta. Acaso no un poeta mayor, pero sí un escritor sincero que cantó, de forma sentida, el paisaje y el paisanaje motrileños. Es bueno recordarlo… Francisco Pérez García, que nació con el siglo, dedicó su vida al periodismo y atizó con su pluma, desde sus columnas diarias, contra los vicios de sus contemporáneos, pero también supo ensalzar y ponderar las virtudes. Oigamos lo mucho que aún nos dicen sus páginas… López Rubio, a quien hemos perdido recientemente, ha sido más que un gran dramaturgo. Sus obras lo proclaman. También ha sido narrador y traductor, así como un


JOSÉ MARTÍN RECUERDA

importantísimo director de cine. Su universalidad está más que probada. A todos nos cumple conocerlo mejor, porque aún no se ha agotado su discurso… Martín Recuerda, el único que no ha nacido en Motril y el único autor vivo de los seleccionados, ha escogido esta tierra y se ha inspirado en ella para elaborar muchos de sus dramas. Aquí han surgido y se han escrito, con el sonido de fondo de nuestras olas o con el latido ingenioso de nuestras gentes, muchas de sus páginas memorables. Personajes inolvidables de sus piezas son héroes o víctimas de este paisaje, de este territorio. ¿Quién es capaz de desatender una obra tan señera como la suya, traducida y reconocida en Europa y América; una obra que supera la treintena de títulos? O ¿quién es capaz de olvidar su ingente dedicación a la enseñanza del teatro, dentro y fuera de nuestras fronteras?... Fernando Robles

FERNANDO ROBLES  
fue un autor malogrado, ejemplo de escritor desarraigado, que conoció profundamente la cultura vecina del reino de Marruecos. Novelista estimadísimo por Goytisolo -quien llegó a prologar una de sus novelas-, acabó sus días sin el calor y la comprensión que hubieran salvado su vida y su magnífica trayectoria de escritor. Dejó obras inéditas, ¿no sería urgente rescatarlas, aunque sea como homenaje póstumo a su memoria?... Y, en fin, Manuel Carrasco ha sido un poeta visionario y dispar; un motrileño intuitivo, lleno de sueños, que trató a toda costa de dar respuesta a las graves interrogantes


MANUEL CARRASCO MERCADO

del hombre escindido de finales de siglo XX. Acaso hubiera sido otro su destino si sus versos hubieran encontrado el eco necesario entre sus gentes. Acaso todavía hoy disfrutaríamos de sus presentimientos y de sus desmesuras…
       Siete vidas, siete nombres, siete ejemplos, a los que nos acercan escritores íntima y profundamente ligados a sus dispares recorridos. Quienes de ellos se ocupan no nos hablan de oídas, sino que nos traen, de primera mano, datos y confidencias, hechos y anécdotas que conviene tener presentes. Nos parece oportuno empezar por aquí. Otros títulos seguirán; nuevos proyectos que ya aguardan para convertirse en realidad gozosa, como ya lo es este imprescindible recuento que tienes, lector amigo, entre tus manos.

JOSÉ LUPIÁÑEZ
Julio de 2004


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